jueves, 7 de agosto de 2014

Se marchará.


Ya ha empezado la cuenta atrás, se acabará.


Sólo siento la necesidad de escribir cuando estoy mal.
Da pena no tener recuerdos felices plasmados en mis palabras, es como si careciese de ese tipo de vocabulario. Y nada se guarda mejor que un puñado de palabras que rememoren a la perfección cada uno de los detalles que nuestra mente ha creado.

Eres la personita más feliz que conozco, no quiero aportarte ni un ápice de infelicidad, lo único que trato de hacer es advertirte, prepararte, contarte todo lo que estoy sintiendo en este momento para que lo leas en tu momento.
Nuestros corazones están tan separados en el tiempo que me resulta imposible contar contigo para tantas cosas, al igual que tu conmigo. Pero nuestros sentimientos son tan fuertes y tan preciosos, que trato de no desgastar ni estropear nada entre nosotras.

Cuando me sienta más inspirada iré hablando más de mi cometido. Mis ideas se esfuman, mi imaginación es nula, mi mente no sabe hacer otra cosa que no sea ceñirse a la realidad, no estoy hecha para escribir.

Efectivamente, hoy es un día triste.
Siento como una parte de mi se ha ido, ya se ha ido.
Sí, lo sabes, aunque de Raúl ya te hablaré detenidamente.

Esta mañana ha muerto una chica que apenas conocí, siendo sincera solo recuerdo su risa, era peculiar. Es una muy buena amiga de mi amiga Carmen. Gracias a ella, desgraciadamente, he ido al Arenal Sound, revendían su entrada y en mi situación me tiraba con los ojos cerrados a donde fuese.
Hace un mes Carmen me dio la noticia, es algo que mi condición de sanitaria no me deja aceptar, debe haber solución, tiene veinte años... Pero era tarde y todo ha ido cuesta abajo.
En el Arenal conviví con su gente, en mi silla debía estar ella. Paloma tenía una vida que vivir...

Pero para los que aquí estamos nos queda una única opción. Vivir.


Y vivir significa volver a mis penas, mis alegrías, mis recuerdos.
Este invierno lo he pasado fatal, tú lo sabes Lucía. Nadie mejor que tú.
Te he evitado los detalles, no los entenderías, pero esto lo escribo para cuando puedas hacerlo, para que Lucía del futuro entienda a Patri del presente... Para que me tengas siempre a tu lado.

No estamos hechos para sufrir... Este horrible año me ha dado muchas hostias, de esas que tu cuerpo no siente el segundo justo anterior a arrancar a llorar.
No dejes que nadie te haga sufrir si no eres tu misma.
Justo en junio decidí que había llegado al límite, que no iba a continuar humillándome de ese modo.

Ahí es donde comienza el adiós. El adiós que duele pero que no es real.
Comencé mi duelo.

A Paloma le detectaron el cáncer a finales de mayo, las malas noticias llegaron en junio. Ahí todos la lloraban, pero ella seguía viva. Y ahora ese duelo es real. Ahora nada importa porque ella ya no está.

No me explico como pude estar un mes sin él, pero sin querer oír nada de él, sin ser capaz de decir que no habría un futuro con él, sin evitar llorar con algún recuerdo...
Sin embargo no iba a dar marcha atrás en mi decisión.

Eso es aceptar la realidad, pero los sentimientos van por su propia cuenta, ellos asimilan lo que quieren y cuando quieren.

Anoche odiaba a Raúl, lo hago cada vez que escribe y publica que me ama. No tiene derecho a hacerlo, no ha sido mi decisión... Me he visto obligada a tomar esta decisión, me rompió el corazón y ahora debo quererme yo, debo ser fiel a mi misma, tuve mi límite de sufrimiento, ¿quién me saca de ahí si no yo?
Así que le hablé, me ponía de los nervios leer tanta hipocresía, creo que no merezco sus asquerosas palabras de amor, si lo siente de verdad que lo trague como he tenido yo que tragar.
Lo aceptó, él siempre es muy correcto, aunque seguirá haciéndolo mal.

Es por eso que hoy, al recibir la noticia de Paloma, no había vuelta atrás, unos pueden llorarla, otros olvidarla, otros hacer como si nada, pero lo importante es que ella no está, y cuando eso sucede te das cuenta de verdad.
Hoy he sentido que Raúl no estaba.

Mi sentimiento por el murió con el tiempo, murió durante un año de desilusiones, de lágrimas y promesas rotas. El sentimiento muere poco a poco. Jamás se olvida a alguien que ha formado parte de tu vida. Podría decir que este verano no le quería.
Pero ¿qué es amar a alguien?, es querer compartirlo todo, es verle perfecto, es desearle, es serle fiel en todos los aspectos en los que se puede ser fiel a alguien. Es desear un futuro con él. Es idealizarle.

Lo primero que él destruyó de mi amor fue ese ideal, lo destruyó de tal forma que le odiaba, me repugnaba, ya no podía dormir a su lado. Una noche rechazaba sus caricias en sueños...
Ahí dejé de desearle.

Lo segundo no fue mi elección, pero debí aprenderlo. Aprendí a no compartir todo con él, aprendí a no contar con él, aprendí a apoyarme en los demás, y a no echarle de menos.
He tenido suerte de contar con gente maravillosa, incluso de ver los límites que con él me ponía y de disfrutar al máximo de su ausencia.

Y lo tercero, serle fiel, algo que a gente que se ama le cuesta tanto mantener y a gente que se odia, como es mi caso, es imposible romper.
La fidelidad va implicita, nadie la inventó, no es religión, no son valores, no es cultura, es amor.
Cuando amas a alguien nadie más cabe en tu corazón (ni en ningún otro orificio). Y cuando hablo de amar no hablo de tener una relación.
Se es fiel cuando amas sin ser correspondido, se es fiel cuando te dejan, se es fiel cuando tu amor fallece, y se es fiel cuando, en mi caso, no deseabas esa ruptura.

Rehacer mi vida está a un pasito de mi, y no me sale.

Pero Raúl ha muerto, no puedo ni podré verle como antes... Hoy se ha ido y tarde o temprano todo volverá a su lugar.

Si no lo ha hecho ya.


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